miércoles 21 de octubre de 2009
miércoles 11 de febrero de 2009
Señoras y señores, The Mamotretos les presenta su último invento anticrisis
Si Vd. es fumador recorte gastos y coma bocadillo de güinston.
Modo de preparación:
-Corte un cacho pan y ponga dentro el paquete de güinston.
Ventajas:
Ventajas:
-Puede ahorrar hasta la mitad y además le ayudará a dejar de fumar para que no se gaste dinero en tabaco.
Sugerencias:
Sugerencias:
-También puede ir acompañado de tomate y bacon, o bien a gusto del consumidor.
jueves 29 de enero de 2009
miércoles 21 de enero de 2009
Un cara culo ve la cinta de The Ring
Con este vídeo queremos presentaros a uno de los personajes predilectos de The Mamotretos, Alejandro, el panadero del pueblo, popularmente conocido como "el mariconet" (la verdad, no comprendo por qué...). Fue amigo nuestro durante un tiempo ya que le íbamos a comprar pastas cada finde al volver de juerga. Hasta que un buen día Gallkel se cagó en su panadería y nos echó. Y eso que la peste de los pedos se debía claramente al estado de la pizza que el propio mariconet le había vendido a Gallkel. En fin, otro más que no nos quiere volver a ver ni en pintura. ¿Y? ¿y lo bien que nos lo pasamos?
martes 4 de noviembre de 2008
Polémicas declaraciones
Gallkel habla de las consecuencias de la crisis mundial en un sector que conoce muy bien como es el de las webs pornográficas.
martes 21 de octubre de 2008
Retos bizarros: colarnos en el banquete de boda de Dinio (II)
En el anterior post os había prometido que la historia de la boda de Dinio continuaría, pero como tampoco es que pasara gran cosa una vez dentro, he preferido ahorraros un tostón similar al del post anterior con este estupendo vídeo que ha elaborado Gallkel (que se lo ha currado de lo lindo) y que resume perfectamente lo que aconteció fuera y dentro del recinto donde se celebró el banquete.
A todo lo visto sólo añadiría que nos echaron quedando poco tiempo para que acabase la fiesta y que Bosko consiguió quedarse hasta el final. Cuando aquello terminó nos llamó y nos dijo que podíamos ir con ellos a la discoteca Bananas, pero el palo de ir hasta allá era considerable y...qué quereis que os diga, tampoco nos va la coca.
(Atención al patinazo de Dinio celebrando el tiempo de su hijo)
A todo lo visto sólo añadiría que nos echaron quedando poco tiempo para que acabase la fiesta y que Bosko consiguió quedarse hasta el final. Cuando aquello terminó nos llamó y nos dijo que podíamos ir con ellos a la discoteca Bananas, pero el palo de ir hasta allá era considerable y...qué quereis que os diga, tampoco nos va la coca.
miércoles 8 de octubre de 2008
Retos bizarros: colarnos en el banquete de boda de Dinio
He aquí una nueva evidencia de que The Mamotretos vive del pasado, no hay más que ver que en este post nos disponemos a hablar nada más y nada menos que de la boda del cubano Dinio (ex-novio de Marujita Díaz y olvidado friki), hoy ya separado de esta mujer, y cuyo hijo en común ya debe tener mostacho.
Lo que vais a leer a continuación relata cómo conseguimos colamos en el banqueta de la boda de Dinio como si fuéramos unos invitados más y nos pusimos las pilas de gorra. ¡The Mamotretos en estado puro!
Era un día cualquiera, nada especial, salvo que aquel día un tal Dinio, un personaje bastante conocido para muchos telespectadores, contraía matrimonio en nuestro pueblo. La verdad es que conocía la noticia, pero no me importaba lo más mínimo, incluso en la emisora donde por aquel entonces trabajaba me habían ofrecido un pequeño reportaje negándome en redondo; primero por la mierda de pasta que me ofrecían, y segundo porque este tipo de fregaos de jetas que no dan palo al agua y viven de la ignorancia de la gente nunca me han llamado la atención.
Aquel día me levanté sobre las 12 y, como es común en un servidor si estoy solo en casa, fui directamente de la cama al ordenador, abrí el messenger para ver el correo, y allí estaba Gallkel, uno de los mamotretos. Enseguida me abrió una ventana y empezó a contarme lo que habían estado haciendo aquella mañana. Era algo sobre un reportaje fotografico de la boda de Dinio, justo lo que me había negado a hacer por unos casi inexistentes cuartos. Al conocer lo sucedido empecé a increparle, y ante esto él reaccionó enviandome fotos y vídeos del reportaje como una especie de merecido trofeo por haber conseguido colarse como unos reporteros más en aquel lugar. Pero aquí no acababa todo, al parecer esta vez pretendía ir más lejos. Su reto consistía ahora en colarse en la mismísima boda de Dinio, y no me refiero a la boda en sí, sino al convite.
Y aunque parezca mentira, queridos lectores, éste que os habla aceptó ir a tan denigrante evento sin rechistar. Así que me pegué una buena ducha, me vestí con ropa de mudar y me preparé para embarcarme en el gran reto de colarnos en tan peculiar banquete. Y la verdad, ¿por qué tener remordimientos cuando se trata de aprovecharse de unos personajes que hacen lo propio durante toda su vida, y además viven de eso?
Asistimos los cinco (The Mamotretos al completo, más Boskito y Pallus) a la hora prevista y en el lugar señalado, concretamente a menos de un kilometro del restaurante donde se estaba celebrando el banquete nupcial, al cual para llegar había que subir una cuesta bastante empinada. Arrancamos los motores y nos dispusimos a llevar a cabo tan emocionante viaje. Tardamos poco en llegar a la mencionada cuesta, y en ese momento... uno de los coches se queda clavado y es incapaz de continuar el camino: "¿y ahora qué?" En fin, que somos tan listos que llevando dos coches y sabiendo la pendiente que se avecinaba, nos ponemos todos en el mismo coche y dejamos al conductor solo en el otro. Así que no nos queda otro remedio que repartirnos para continuar el trayecto. Yo me voy con el conductor al que habíamos dejado solo y me pongo de copiloto, el resto se quedan en el mismo coche. El coche más vistoso (casualmente el que ocupaba yo ahora) se pone a la cabeza y arrancamos. A unos pocos metros de la curva que nos pondría frente a la puerta de entrada al jardin del restaurante empezaron las dudas. Que si vale la pena seguir, que si es una locura y nos van a pillar enseguida. Aún así optamos por seguir adelante y acabar lo que habíamos comenzado.
Cogimos la curva y al fin nos plantamos a unos pocos metros de la puerta. Desde allí se podían ver legiones de alienados pasando frío para ver a sus héroes mientras nos observaban intentando adivinar qué nuevo personaje se escondía tras los cristales del coche.
De pronto la puerta se abre. Al otro lado el tipo de seguridad aguarda.
-Los de detrás vienen con nosotros -dice mi amigo, el conductor del coche en el que yo iba.
-Vale -asienta el de seguridad.
Y venga, para adentro. Con esta facilidad tan pasmosa nos colábamos en una fiesta donde encontraríamos bebida gratis, frikis y...guarrillas, ¡¡y sin dejar que nos humillen en programas de prensa rosa!!
Lo que vais a leer a continuación relata cómo conseguimos colamos en el banqueta de la boda de Dinio como si fuéramos unos invitados más y nos pusimos las pilas de gorra. ¡The Mamotretos en estado puro!
Era un día cualquiera, nada especial, salvo que aquel día un tal Dinio, un personaje bastante conocido para muchos telespectadores, contraía matrimonio en nuestro pueblo. La verdad es que conocía la noticia, pero no me importaba lo más mínimo, incluso en la emisora donde por aquel entonces trabajaba me habían ofrecido un pequeño reportaje negándome en redondo; primero por la mierda de pasta que me ofrecían, y segundo porque este tipo de fregaos de jetas que no dan palo al agua y viven de la ignorancia de la gente nunca me han llamado la atención.
Aquel día me levanté sobre las 12 y, como es común en un servidor si estoy solo en casa, fui directamente de la cama al ordenador, abrí el messenger para ver el correo, y allí estaba Gallkel, uno de los mamotretos. Enseguida me abrió una ventana y empezó a contarme lo que habían estado haciendo aquella mañana. Era algo sobre un reportaje fotografico de la boda de Dinio, justo lo que me había negado a hacer por unos casi inexistentes cuartos. Al conocer lo sucedido empecé a increparle, y ante esto él reaccionó enviandome fotos y vídeos del reportaje como una especie de merecido trofeo por haber conseguido colarse como unos reporteros más en aquel lugar. Pero aquí no acababa todo, al parecer esta vez pretendía ir más lejos. Su reto consistía ahora en colarse en la mismísima boda de Dinio, y no me refiero a la boda en sí, sino al convite.
Y aunque parezca mentira, queridos lectores, éste que os habla aceptó ir a tan denigrante evento sin rechistar. Así que me pegué una buena ducha, me vestí con ropa de mudar y me preparé para embarcarme en el gran reto de colarnos en tan peculiar banquete. Y la verdad, ¿por qué tener remordimientos cuando se trata de aprovecharse de unos personajes que hacen lo propio durante toda su vida, y además viven de eso?
Asistimos los cinco (The Mamotretos al completo, más Boskito y Pallus) a la hora prevista y en el lugar señalado, concretamente a menos de un kilometro del restaurante donde se estaba celebrando el banquete nupcial, al cual para llegar había que subir una cuesta bastante empinada. Arrancamos los motores y nos dispusimos a llevar a cabo tan emocionante viaje. Tardamos poco en llegar a la mencionada cuesta, y en ese momento... uno de los coches se queda clavado y es incapaz de continuar el camino: "¿y ahora qué?" En fin, que somos tan listos que llevando dos coches y sabiendo la pendiente que se avecinaba, nos ponemos todos en el mismo coche y dejamos al conductor solo en el otro. Así que no nos queda otro remedio que repartirnos para continuar el trayecto. Yo me voy con el conductor al que habíamos dejado solo y me pongo de copiloto, el resto se quedan en el mismo coche. El coche más vistoso (casualmente el que ocupaba yo ahora) se pone a la cabeza y arrancamos. A unos pocos metros de la curva que nos pondría frente a la puerta de entrada al jardin del restaurante empezaron las dudas. Que si vale la pena seguir, que si es una locura y nos van a pillar enseguida. Aún así optamos por seguir adelante y acabar lo que habíamos comenzado.
Cogimos la curva y al fin nos plantamos a unos pocos metros de la puerta. Desde allí se podían ver legiones de alienados pasando frío para ver a sus héroes mientras nos observaban intentando adivinar qué nuevo personaje se escondía tras los cristales del coche.
De pronto la puerta se abre. Al otro lado el tipo de seguridad aguarda.
-Los de detrás vienen con nosotros -dice mi amigo, el conductor del coche en el que yo iba.
-Vale -asienta el de seguridad.
Y venga, para adentro. Con esta facilidad tan pasmosa nos colábamos en una fiesta donde encontraríamos bebida gratis, frikis y...guarrillas, ¡¡y sin dejar que nos humillen en programas de prensa rosa!!
Continuará...
(PD: ¡un saludo para los edesianos que leen este blog!)
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