Sólo a The Mamotretos, y tal vez cuatro zumbados más, se les ha podido ocurrir alguna vez en la vida fusionar dos acciones tan dispares como llegar de empalmada de fiesta e ir a misa. ¿Con qué finalidad? Se preguntará alguno de Vds. ¿Se oculta tras la máscara gamberra de The Mamotretos una ferviente devoción católica? Me temo que no es precisamente ese el motivo por el cual este trío acudía de empalmada a misa los domingos, y realmente no creo que exista otro motivo que no sea el de no saber qué hacer a las siete u ocho de la mañana, cuando uno viene de fiesta con la sensación de que es demasiado pronto para ir a dormir y demasiado tarde para seguir de marcha, si es que hay algún sitio que te la ofrezca a esas horas... cuando ni siquiera los puticlubs siguen abiertos.
A veces a ir a misa a las osho de la mañana le precedían las 24horas de mocos, que consistía en aguantar el máximo de tiempo realizando un movimiento en que había que juntar el dedo índice y pulgar y moverlo desde la nariz simulando un moco que sube y baja. Dicha practica, una vez se ponía en marcha, no cesaba. Daba igual que tuviéramos que parar a preguntarle algo a algún madrugador viandante, ir al mariconet (la primera pastelería en abrir del pueblo) o a cualquier bar a almorzar, que las 24horas de moco seguían hasta la hora de ir a dormir, y parar era sinónimo de rendirse y no ser digno de ser considerado un verdadero mamotreto.
De todas estas prácticas, ya extintas o perdidas entre los albores de T.M., es una pena que no existan videos que podrían ilustrar este post, pero no os quepa duda que intentaremos compensar esta falta de la mejor manera, ya que hemos decidido hacer una recopilación que reuna todo el material que, entre unos y otros, hemos ido albergando a lo largo de estos trece o catorce años desde el comienzo de la formación. Así que os recomendaría que no dejéis de pasaros por este blog durante estos días, aunque, muy a mi pesar, nos tenga acostumbrados a las actualizaciones de año en año.

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